Taller de Medios IV TG

Migración y Destierro

Migración y Destierro

Medellín cultural.

La urbe que busca seguir creciendo.

Ronald Villa Martinez
Con el paso del tiempo, la oferta cultural se ha vuelto una bola gigante que gira y gira para no detenerse, atrapando cada vez a más instituciones y personas, dedicadas a brindar un poco de su arte, empuje y testadures a las buenas causas.

El Medellín de los últimos años, ha recibido una gran dosis de energía en lo que a la cultura y los espacios para desarrollar ideas se refiere. La pasada administración municipal creo de nuevo una conciencia en la población que parecía extraviada, y mediante el resurgimiento de ideas básicas que se habían enterrado en el fondo de un cajón de chécheres, hoy en día nos sentimos empujados a querer y disfrutar esta pequeña gran urbe.

Es por eso, que a solo unos pocos meses de la principal fiesta de los antioqueños, la Feria de flores 2009, y escarbando solo un poco, comenzamos a pensar en la posibilidad de una ciudad que quiere ser culturizada mediante una cantidad de eventos que buscan satisfacer el gusto y las pasiones de cada uno de los medellinenses.

Hoy en día no se trata solo de la ciudad del empuje o la fuerza paisa, estamos hablando de una ciudad que mira mas allá del simple correr de los años. Y muestra de esto es la próxima fiesta del libro y la cultura 2009 a realizarse en el jardín botánico. Un espacio creado para el esparcimiento y la identificación del hombre con la naturaleza. El Tercer Festival de Cine Sin fronteras que tendrá lugar entre el 27 de mayo y el 7 de junio de 2009 en distintas salas de los diez municipios que conforman el Valle de Aburrá, el XIX Festival Internacional de Poesía de Medellin y el Festival Internacional Altavoz 2009, que en su 6 edición, se muestra como un referente cultural de la ciudad, donde se conjuga la música local e internacional a través de amplios géneros.

Por otro lado, Medellín y recoge a lo largo de su geografía numerosos centros comerciales donde mes a mes se realizan eventos culturales para propios y extraños. Son casi 10 centros comerciales que aproximadamente 70 salas de cine, además de una gran cantidad de museos donde aparte de conversatorios, exposiciones y simposios, se proyectan películas y obras independientes.

Mes a mes se realizan los famosos mercados de San alejo, la feria de toldos en Junín y distintos parques de la ciudad. La feria de artesanías y la feria gastronomica, además de los ya comunes torneos deportivos y culturales comunitarios organizados por la alcaldía de Medellín y el Inder.

Con un sin numero de iglesias, la semana santa y la religión en Medellín crece en importancia. La construcción de nuevas bibliotecas y centros lúdicos como el parque explora, siguen atrayendo cantidades de personas durante todo el año. Además Medellín le apuesta fuertemente a la creación de medios alternativos, que buscan favorecer y ampliar la movida cultural a la vez que se publicita una ciudad hiperactiva.

En definitiva, Medellín crece, y la cultura su lado. La gente hoy por hoy a tomado un poco mas conciencia con respecto a aquello de tomarse la ciudad. La agenda esta abierta esperando ser leída.

Principales eventos culturales en Medellín para el año 2009

Enero 27 al 29 Colombiatex.
Marzo 16 al 17 Foro Interamericano "Cultura es Desarrollo".
Marzo 27 al 31 Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo - BID.
Abril 8 al 12 Ciudad de Arte y Cultura Religiosa.
Abril 17 a Mayo 3 XVIII Festival Internacional de Títeres La Fanfarria.
Mayo 27 a Junio 7 III Festival de Cine sin fronteras.
Mayo 22 al 25 Iberoamericano de Porrismo.
Junio 6 al 15 XVII Festival del Porro.
Junio 21. Fiesta de la Música. Solsticio de Verano.
Junio 24 al 29 III Festival de Tango Ciudad de Medellín.
Julio 4 al 11 XIX Festival Internacional de Poesía.
Julio 20 al 25 VIII Festival Coral de Medellín José Maria Bravo Márquez.
Julio 28 al 30 Colombiamoda.
Julio 31 a Agosto 9 Feria de las Flores.
Agosto 1 al 10 IX Festival Internacional de Cuentería.
Agosto 5 al 9 Orquídeas, Pájaros y Flores.
Agosto 7 Desfile de Silleteros.
Agosto 24 al 29 VII Festival de Cine Colombiano Ciudad de Medellín.
Agosto 28 a Sep 5 V Fiesta de las Artes Escénicas.
Septiembre 3 al 12 XIII Festival Internacional de Jazz y Músicas del Mundo.
Agosto 28 al 30 Encuentro Gastronómico Otro Sabor
Septiembre 13. XV Media Maratón Internacional de Medellín.
Septiembre 11 al 20 Fiesta del Libro y La Cultura.
Octubre 3 al 12 Feria Medellín en Medellín.
Octubre 5 al 10 . VIII Festival Colombiano de Teatro ciudad de Medellín
Octubre 10 al 12 Festival Internacional Altavoz 2009.
Octubre 14 al 16 XIII Bolsa Turística de las Américas.
Octubre 21 al 25 IV Festival Internacional de Cine Infantil y Juvenil de Medellín.
Octubre 21 al 24 VII Festival Internacional Música de Cámara Colombiana.
Octubre 23 al 30 II Festival Internacional de Música de Medellín
Octubre 24 a Noviembre 1IV Festival Internacional Medellín Llena eres de Magia
Octubre 30 al 31 Festiafro.
Noviembre 14 al 22 XII Festival Internacional de Mimos y Clowns- MÍMAME.
Noviembre 25 al 27 Feria internacional del sector eléctrico FISE
Diciembre 1 Comparsa de Faroles - Bienvenida a la Navidad.
Diciembre 1 a Ene11 Feria de Navidad y encendido de Alumbrados.
Diciembre 3 al 6 Medellín es Música en Navidad
Diciembre 7. Desfile de Danzas, Mitos y Leyendas.

HUELGA BANANERA PARALIZA LA EXPORTACIÓN DEL PRODUCTO

Juan Camilo Gallego Castro



Cada día, Colombia exporta 234 mil cajas diarias de banano, desde el Urabá antioqueño, equivalente a 4.477 millones de pesos cada día. Sin embargo, desde hace 12 días, 17.000 trabajadores de 296 fincas dedicadas al cultivo de este producto agrícola están en huelga debido “a la falta de propuestas serias en materia de incremento salarial”, según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria, Sintrainagro.
Luego de 46 días de negociaciones entre el Sindicato y los empresarios bananeros, los trabajadores decidieron salir a un paro indefinido. En “1985 se hizo una huelga de 45 días, la segunda huelga que hicimos fue de 36 días y la tercera fue de 15 días. En este caso no sabemos cuanto pueda durar esta”, comenta Guillermo Rivera Zapata, presidente de Sintrainagro.
“Diariamente se está dejando de producir 600 millones diarios y los trabajadores dejan de devengar diariamente cerca de 450 millones de pesos”, describe el presidente de Sintrainagro.
Y es que el desacuerdo entre trabajadores y empresarios radica entre otros temas, en el incremento salarial. Aunque el 8 de este mes los empresarios hiceron la propuesta de aumentar el salario en un 7.84% para el primer año de vigencia de la convención, las partes no llegaron a un acuerdo porque los trabajadores reclaman un incremento del 15% para el primer año de vigencia, “y para el segundo el equivalente a la variación en el índice de precios al consumidor, IPC obrero a nivel nacional certificado por el Dane, más 5 puntos porcentuales”, dice uno de los comunicados del sindicato agropecuario. Aunque, en la actualidad, Sintrainagro reclame un aumento del 8.5% para el primer año.
Aunque uno de los comunicados delas propietarios de las fincas productoras de banano dice que la propuesta de ellos "buscaba a toda costa generar beneficios económicos y sociales para los trabajadores del sector, sus familias y la región en general", el presidente de Sintrainagro, Guillermo Rivera Zapata, cree que no están siendo serios en las negociaciones.
La lucha del sindicato se basa en dos temas fundamentales: incremento salarial y fondos sociales donde se incluye “vivienda, educación, cultura, recreación y deporte, pero los empresarios quieren bajar estos fondos y eso es lo que no podemos aceptar. Es clara la irresponsabilidad de los empresarios”, agrega Guillermo Rivera Zapata.
El banano de exportación colombiano ocupa el 1.5% de la superficie sembrada en el país, esta producción aporta el 6.3% del PIB agrícola, es decir, que en el país hay 37 mil empleos directos y 111 mil indirectos en los departamentos de Antioquia y Magdalena.
"La situación genera gran preocupación en los productores y compañías comercializadoras toda vez que afecta las exportaciones de banano a los mercados internacionales, ocasiona incumplimiento en los contratos de venta y suministro de banano y beneficia a los principales países competidores del nuestro", afirman los empresarios bananeros, ya que las exportaciones de banano representan el 30 por ciento de las exportaciones colombianas agropecuarias sin café, compitiendo en el primer lugar con flores. Estados Unidos y la Unión Europea son los destinos del 80 por ciento de las exportaciones colombianas.

Aunque el ministro de la Protección Social, Diego Palacio, ha participado de las negociaciones, él ha reconocido que ha sido muy difícil llegar a un acuerdo en el tema salarial porque “hay distintas posiciones y fórmulas planteadas, necesitamos más tiempo para conseguir resultados positivos.”

Una de las inquietudes radicaba en los problemas de orden público que se pudieran generar en los municipios del Urabá antioqueño, “pero hay preocupación en los comerciantes porque la situación está muy complicada… porque muchos dependen de la producción bananera”, comenta Iván darío Vélez, inspector de policía del corregimiento de currulao en turbo.

El 70% de la economía y el comercio del Urabá se encuentran afectados en la actualidad. Al lado del café y la exportación de flores, el banano es uno de los productos, de exportación, más importantes del país, aunque las empresas representadas en Augura, Asociación Colombiana de Bananeros, se están viendo afectadas, los trabajadores del sector son, sin duda, los más vulnerables dentro de esta huelga. Se espera que en los próximos días se levante este paro bananero y se llegue a un acuerdo entre empresarios y trabajadores.

UNA HISTORIA EN ROJO Y VERDE

Juan Camilo Gallego Castro



El Sporting F.B.C fue el primer equipo de fútbol fundado en Medellín “en 1912, por iniciativa de los comerciantes suizos Juan Heiniger y Jorge Herzig quienes invitaron a otros comerciantes antioqueños y extranjeros” , representando los foráneos de la ciudad. Al año siguiente, en 1913 “se fundó el Medellín F.B.C., ya sin la notable participación de extranjeros como se dio en el caso anterior. Se trataba esta vez del interés de un sector de la población medellinense por formar sus propios clubes deportivos que le permitieran otro tipo de diversión y entretenimiento.”
Estos equipos eran clubes que cumplían con determinadas funciones sociales, “entre ellas la formación del primer cuerpo de bomberos de la ciudad, por parte de los miembros del Medellín F.B.C., el cual se dedicó en esta primera etapa a la promoción de obras con fines sociales y benéficos.”
El Medellín F.B.C era conocido como “el equipo del pueblo” por estar conformado por medellinenses, a diferencia del equipo de extranjeros que conformaba el Sporting F.B.C. Después de la desaparición de este último, el Medellín se convirtió en el equipo más popular.
1936 es el año al que se remontan los orígenes de Atlético Nacional, en esta época se llamaba Unión, ya en 1943 el Unión se fusiona en el Indulana (representante de esta empresa textilera) y pasa a llamarse Unión Indulana. Luego de varias fusiones con otros equipos, en 1947, un año antes del inicio del fútbol profesional, el equipo pasa a llamarse Atlético Municipal con la intención de apoyar el deporte a nivel nacional. Sin embargo, el actual nombre del equipo, Atlético Nacional, es adquirido en 1950 cuando en el elenco empiezan a incorporarse futbolistas de otras regiones del país, es así como nace el actual nombre del equipo verde de Antioquia, por eso los orígenes de Atlético Nacional se remontan al auge de las empresas textileras en la ciudad, es así como se hizo popular entre los trabajadores.
El 9 de abril de 1948 es asesinado el caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, “este crimen desató una guerra entre militantes de los partidos Liberal, al cuál pertenecía el líder inmolado, y conservador, representado por el presidente Ospina. La violencia creció tan rápido, que a los pocos días no había rincón de la geografía colombiana que no estuviera afectado por los asesinatos indiscriminados en los dos bandos.” Como el gobierno nacional necesitaba motivos para disminuir la violencia, éste apoyó a un grupo de personas, lideradas por Humberto Salcedo, que proponían un campeonato de fútbol profesional, de esta manera el torneo inició el 15 de agosto de 1948.
En Medellín existían tres equipos: Huracán, Atlético Municipal (luego Atlético Nacional) y el Medellín F.B.C. (ahora Deportivo Independiente Medellín). Por razones económicas el primero desapareció en 1954, los dos equipos que restaron representaban dos grupos diferentes: el Medellín representaba, desde 1913, a los medellinenses más adinerados, es decir, se trataba de un equipo de clase alta, porque “tuvo en sus fundadores a los elementos jóvenes más distinguidos de la época.” Por su parte, Nacional crece en medio del auge de las empresas textileras de la ciudad y se hizo popular entre los trabajadores de estas fábricas, por ende, representaba la clase obrera.
El equipo Atlético Nacional forjó parte de su identidad a partir de la política y la simpatía con el partido Liberal, “¡como todos los integrantes del elenco eran liberales… por eso eligieron el rojo para color de la pantaloneta!” , sin embargo, por razones económicas, el equipo debió cambiar hacia el color verde: un dirigente de la textilera Indulana donó unas telas verdes para hacer el uniforme.
En el Medellín F.B.C., “los colores del club siempre fueron: blancos y rojos. En el primer periodo del año 14 al 20 [1914-1920], con camiseta blanca y una franja roja atravesada que tenía una cruz blanca en la mitad; luego la camiseta de rayas rojas sobre fondo blanco, que fue la misma utilizada hasta 1939, con pantaloneta siempre blanca.”
Como se ve, una gran diferencia marcaba un equipo y otro: la clase social a la que representaban. De acuerdo con Oliven y Damo, “los clubes, entidades formadas por libre iniciativa, desde muy temprano fueron percibidos como instituciones colectivas y, por lo tanto, representativos de una comunidad más extensa de la que abarca a sus asociados […] la inclusión de las clases bajas tuvo como consecuencia inmediata la transformación del fútbol en una instancia de mediación simbólica entre grupos y comunidades diferentes.”
Frente a esas representaciones iniciales que forjaron una identidad, Gonzalo Medina Pérez afirma que “el deporte se liga a los imaginarios colectivos y, por tanto, se inscribe dentro de los procesos de identidad de las sociedades.”
En el caso de Atlético Municipal hubo otro filtro que delimitó más la identidad de la institución, “en 1950 empezaron a incorporarse jugadores de otras regiones del país: el samario Carlos Arango, el barranquillero Rodolfo Aycardi y el valluno Severiano Ramos. En vista de que el equipo verde ya se estaba volviendo “cosmopolita”, el odontólogo Jaime Correa Estrada propuso a la junta el cambio de nombre. Se aceptó la sugerencia y fue cuando nació el ¡Atlético Nacional!”
Por su parte, hasta finales de la década de 1940, “el Medellín fue el más grande de todos en territorio antioqueño y también se respetaron sus cualidades en todo el país.”
Medellín representaba el mejor equipo, el más tradicional y el más importante y popular en la ciudad y uno de los más importantes del país.
Si bien Medellín F.B.C. fue concebido desde la clase alta de la época, en 1929 el equipo debió cambiar de dueños ya que sus directivos pasarían a ser dirigentes de la ciudad, esto los obligaba a dejar su labor como directores del equipo. Esta época marcaría un periodo de problemas económicos, donde el poder financiero que representaba el equipo en sus inicios se vería afectado durante varias décadas.
Hoy Independiente Medellín y Atlético Nacional, son dos de los equipos más populares del país, la identidad y tradición se ha ido modificando, porque el fortalecimiento de la identidad está determinado por el club contrario, “como las identidades en el fútbol siguen la lógica contrastiva, la pertenencia no se agota en el amor al club del corazón, sino en la aversión al otro, por el adversario” , de esta manera Medellín y Nacional han fortalecido y delimitado, en las últimas décadas, su identidad con relación al contrario.

Hombre...San Carlos

Ronald Villa Martinez
Las balas corrieron de un lado para otro, día y noche sin parar. De repente todo paro, se escucho un silencio descarado y luego de tres años, las cosas habían terminado. Luego de la tempestad viene la calma, y aunque la gente nunca lo creyó así, la tranquilidad llego para que darse por un largo rato.

Las calles vacías, decenas de hogares destruidos y una sola idea: que viene ahora? Que sigue? Quien podrá alivianarnos?

El tiempo paso, las cosas han cambiado, y la gente ya no teme salir a las calles. Un pueblo reverdecido por la esperanza, la calma y la confianza firme de que nunca mas será como en el pasado.

Hoy en día el poblado brilla a lo lejos. Las calles se mueven y el agua fluye cuesta abajo por las montañas cercanas. Atrás quedaron los viejos caminos. Las pisadas de quienes sembraron la violencia. Las casas agujereadas de quienes ya no están mas en estas tierras o este mundo. Los despojos de lo irónico... una de las poblaciones mas lindas de oriente, con uno de los pasados mas violentos de la zona.



El sitio que apunta de ganas quiso mejorar y crecer sin pensar en una posible ayuda de quien sabe quien... (acaso alguna vez existió? Posiblemente no, pero eso, ya no importa) hoy es tierra limpia y feliz, como en los cuentos de alguna vez.

La crítica de cine en Colombia

Por Ronal Castañeda

La crítica cinematográfica en el país siempre ha sido escasa por una razón bastante clara: si no existe una industria cinematográfica no existen críticos que intervengan en esa producción nacional.

A lo largo del siglo XX la historia del cine en Colombia ha sido una historia vergonzosa; prácticamente en los primeros 50 años del siglo sólo se hicieron 10 películas de factura nacional. No hubo ningún crítico destacado durante todo este período. Además, es de total comprensión puesto que la crítica de cine tiene solamente un siglo de haber nacido, lo que nos recuerda la acertada frase del otro crítico de cine y escritor, Guillermo Cabrera Infante que definiría el quehacer del crítico de cine como “un oficio del siglo XX”. En los 50 empezó a despuntar en Colombia una generación de críticos de reconocida trayectoria como Gabriel García Márquez, Hernando Valencia Goelkel y Hernando Valencia Silva, el más destacado de los tres.

En la década de los 60 y 70 despuntaron otra generación de críticos de los cuales destacamos a Alberto Aguirre, Orlando Mora, Luis Ospina, Andrés Caicedo, Carlos Mayolo. Pero no sería hasta la llegada de los 70 cuando la crítica dé un giro sustancial, cuando un sacerdote empezó a escribir desde una humilde columna en el diario El Colombiano durante 20 años. Desde allí la crítica cinematográfica dejó de ser mirada como la paria del cine y se empezó a tomar como estudio y referencia dentro del cine.

Después de años de crítica y reconocimiento de Luis Alberto Álvarez (LAA) como crítico de cine del país
[1], fundó la revista Kinetoscopio (1990) y de ella surgió un séquito de escritores que en estos momentos ejercen como críticos de cine y que declaran abiertamente a LAA como un maestro y amigo: Santiago Gómez, Oswaldo Osorio, Hugo Chaparro, Juan Carlos González, Pedro Adrián Zuluaga, Martha Ligia Parra, Carlos Mario Pineda, Manuel Restrepo, etc. Pero a nivel nacional el contexto se desdibuja, no son tantos los críticos de cine que devienen de LAA. Ricardo Silva por ejemplo, uno de los críticos actuales más notables de Bogotá, no conoció ni siquiera a LAA, y tampoco hace notar su influencia en él.

LAA tenía un proyecto cultural para la ciudad de Medellín y, en menor medida, para el país. Pero esta última afirmación nos falta discutirla. En toda la historia de la crítica de cine del país, no se ha logrado concebir de una manera esmerada la debida atención al cine. Así, solamente hasta la década de los 70 se crea FOCINE, organismo creado por el estado para atender la desahuciada industria cinematográfica en el país; ¡70 años después de haber sido inventado el cine, el Estado colombiano le pone finalmente atención! La crítica tampoco destacaría dentro del panorama nacional. LAA llegó de Europa y decide hacer cambios significativos dentro de sus alcances que, como ya lo hemos dicho, estaban ceñidos principalmente nivel local. Si bien hizo parte de concursos y realizó talleres a nivel nacional, sus columnas, programas y cátedras no tenían resonancia nacional. Por lo demás, el conocimiento siempre ha girado de la capital a las provincias, es decir, siempre ha sido centralista y mucho más en Colombia, que creen que Aurelio Arturo ha sido el mejor poeta, que no hay mejor cineasta que los de Bogotá, que el mejor arquitecto del país es Rogelio Salmona, etc. Juan Carlos González refuerza lo dicho aquí: “La mayoría de su obra en vida sólo la disfrutó el público regional, con las limitaciones que eso implicaba en cuanto a número de lectores y a la influencia que pudiera tener frente a la opinión nacional en un país que, como éste, tiende a subvalorar lo que no se genera desde la capital”
[2].

Se ha dicho que los tres “grandes” críticos de cine que tiene país son Hernando Salcedo Silva (1916-1987), Hernando Valencia Goelkel (1928-2004) y LAA (1945-1996)
[3]. Del primero de ellos, Salcedo Silva, sabemos que tuvo el valor de hacer el primer estudio serio sobre el período silente del cine colombiano, y un acérrimo defensor del patrimonio fílmico colombiano; Valencia Goelkel, fue más que un crítico de cine un importante crítico literario, según muchos el primero en Colombia, y de sus trabajos con el cine salió su libro Crónicas de cine. Sin embargo, en el plano de la constancia, fue LAA quien mejor se dedicó a la labor de la crítica cinematográfica. De esto lo podemos constatar en las innumerables críticas, crónicas y ensayos sobre cine que realizó en el transcurso de su vida. Algunas de estas publicaciones se compilaron en sus Páginas de cine, de 3 volúmenes, pero muchos de los aportes de LAA todavía están desperdigados en conferencias, talleres, cursos, y programas radiales que nunca fueron compilados y que siguen latentes en archivos personales y de instituciones.

El mismo Valencia Goelkel se referiría sobre LAA: “Excelente crítico, sin duda el más importante del momento. Son muy claros y muy didácticos sus razonamientos sobre cine”. Oswaldo Osorio, crítico de Medellín más activo en la actualidad, se refiere al momento de la entrada de LAA como “uno de los capítulos más productivos de esta historia, cuyo origen puede asentarse a mediados de la década del setenta en una página especializada publicada en el periódico El Colombiano durante más de veinte años. La figura de LAA fue esencial en el panorama de la crítica nacional, no sólo por el humanismo, gran conocimiento del cine y la vocación didáctica que regían sus textos, sino por ser un importante gestor de la cultura cinematográfica de su ciudad y del país”
[4].

Y a estas alturas, tal vez sí podamos colegir lo principal de nuestro informe: LAA es el principal crítico de cine que ha tenido hasta ahora Colombia, por su conocimiento, persistencia, influencia, y cambios en las dinámicas socioculturales de la ciudad de Medellín y del país.

[1] Mencionamos como algo insustancial pero significativo el Premio de Crítica Cinematográfica, de Focine; Premio de Crítica Cinematográfica, Hernando Salcedo Silva
[2] González, Juan Carlos. Luis Alberto , crítico de cine. En Cuadernos de cine colombiano, #6.
[3] Bahamón, Efraín. Editorial. Cuadernos de cine colombiano, #6.
[4] Osorio, Oswaldo. La crítica de cine en Colombia. http://www.cinefagos.net/

En memoria de Luis Alberto Álvarez

Por Ronal Castañeda

Es el cine una materia tratada con poca seriedad en nuestro país, bien sea por su poco aporte al comercio, o a su escaso interés para un público general, o porque no hay quién sepa hablar con propiedad de ello. Nadie lo apoya aunque nadie dude de su importancia dentro de los asuntos cotidianos. Luis Alberto Álvarez (LAA) fue un personaje que trató de acercarse a estos asuntos con esmero y seriedad; se entregó totalmente a su profesión de crítico de cine, algo descabellado en mentes sanas.

En 1973 llega de Manizales a Medellín y hizo parte del único cineclub de la ciudad en ese momento, que lo habían fundado Alberto Aguirre y Orlando Mora. Le ofrecen un programa radial sobre cine en la Universidad Pontificia Bolivariana y luego el entonces editor de El Colombiano, Darío Arizmendi, le ofrece una Columna semanal en el periódico. También hace algunos programas en la Emisora Cultural de la Cámara de Comercio de Medellín, funda del equipo de Comunicación Social de la Comunidad Claretiana COM-PAS (Producción de materiales audiovisuales), realiza programas de cine para Tele Antioquia, y funda de la revista Kinetoscopio.

En Medellín no existían plataformas serias que dieran a conocer el trabajo de un crítico de cine. Con LAA llegaron columnas de opinión, programas radiales y de televisión donde se debatía sobre el cine; cursos, seminarios, talleres de discusión sobre el acontecer cinematográfico; surgieron salas de cine como las del Centro Colombo Americano; y surgió además la más profunda revista cinematográfica que tiene hasta ahora el país: Kinetoscopio.

Sin embargo, este terreno abonado ha sido siempre un espacio hostil para quien lo ejerce. LAA siempre defendió sus proyectos culturales como la revista Kinetoscopio, que nunca les dio frutos económicos pero sí el aliciente de haber contribuido en la difusión de un conocimiento hasta el momento vedado para los espectadores de cine de la ciudad. Después de la muerte de LAA , Paul Bardwell era otro de esos mástiles que sostuvieron con esmero un proyecto cinematográfico para la ciudad iniciado por LAA. Pero después del deceso de estos dos pilares de la cultura cinematográfica en la ciudad, ahora nadie arriesga el pellejo por el cine. Se intentan acabar con las salas de cine del Centro Colombo Americano y con la única revista especializada en cine que tiene ahora el país, dos plataformas que ayudó a construir el crítico LAA.

Y es aquí donde estriba la importancia de nuestro personaje. En la actualidad resulta imperante demostrar el interés en el que recabó una persona, los logros y cambios que obtuvo como forma de no olvidar lo difícil que es hacer un proyecto como el que montó LAA y que ahora, en el olvido, se intenta destruir. Legitimando tales logros llegaremos a generar alguna conciencia en la preservación histórica y generar voluntades a favor de una cultura cinematográfica en al ciudad.

La función de un crítico de cine, parte de una honestidad y seriedad con su trabajo. El director de la Cinemateca Distrital de Bogotá, Efraín Bahamón, es uno de los que defiende su función: “Sobre el oficio de la crítica cinematográfica recae un alto volumen de responsabilidad social en la configuración del debate cultural. Lejos de promover el consumo de productos insulsos, de prestarse para el juego comercial, o como alfil de la industria del entretenimiento, el crítico de cine debe ante todo ser un constructor de puentes, una prolongación del hilo de Ariadna, una luz intrépida y transparente que le permita a un público lector y consumidor de imágenes reconocer a tiempo el artificio o el engaño para no perderse en el oscuro laberinto en el que a diario se le quiere hacer caer”[1]

Expuesta la importancia de un crítico de cine podemos reencontrar en el pensamiento de LAA estas mismas caracterizaciones a las que alude Bahamón: “El crítico es un espectador profesional, alguien que ve cine más tiempo que los demás, pero en el fondo es un espectador. Su labor es, en mi opinión, poner a disposición de la gente que va a cine informaciones y referencias que le ayuden a formar su propio juicio, incluso contra el crítico mismo. Eso es lo que he buscado realizar”[2].


[1] Bahamón, Efraín. “Editorial”. En Cuadernos de cine colombiano. #6. Año 2006
[2] Luis Alberto Álvarez, Tributo a su legado. Centro Colombo Americano y Universidad de Antioquia, 2008.