Taller de Medios IV TG

En memoria de Luis Alberto Álvarez

Por Ronal Castañeda

Es el cine una materia tratada con poca seriedad en nuestro país, bien sea por su poco aporte al comercio, o a su escaso interés para un público general, o porque no hay quién sepa hablar con propiedad de ello. Nadie lo apoya aunque nadie dude de su importancia dentro de los asuntos cotidianos. Luis Alberto Álvarez (LAA) fue un personaje que trató de acercarse a estos asuntos con esmero y seriedad; se entregó totalmente a su profesión de crítico de cine, algo descabellado en mentes sanas.

En 1973 llega de Manizales a Medellín y hizo parte del único cineclub de la ciudad en ese momento, que lo habían fundado Alberto Aguirre y Orlando Mora. Le ofrecen un programa radial sobre cine en la Universidad Pontificia Bolivariana y luego el entonces editor de El Colombiano, Darío Arizmendi, le ofrece una Columna semanal en el periódico. También hace algunos programas en la Emisora Cultural de la Cámara de Comercio de Medellín, funda del equipo de Comunicación Social de la Comunidad Claretiana COM-PAS (Producción de materiales audiovisuales), realiza programas de cine para Tele Antioquia, y funda de la revista Kinetoscopio.

En Medellín no existían plataformas serias que dieran a conocer el trabajo de un crítico de cine. Con LAA llegaron columnas de opinión, programas radiales y de televisión donde se debatía sobre el cine; cursos, seminarios, talleres de discusión sobre el acontecer cinematográfico; surgieron salas de cine como las del Centro Colombo Americano; y surgió además la más profunda revista cinematográfica que tiene hasta ahora el país: Kinetoscopio.

Sin embargo, este terreno abonado ha sido siempre un espacio hostil para quien lo ejerce. LAA siempre defendió sus proyectos culturales como la revista Kinetoscopio, que nunca les dio frutos económicos pero sí el aliciente de haber contribuido en la difusión de un conocimiento hasta el momento vedado para los espectadores de cine de la ciudad. Después de la muerte de LAA , Paul Bardwell era otro de esos mástiles que sostuvieron con esmero un proyecto cinematográfico para la ciudad iniciado por LAA. Pero después del deceso de estos dos pilares de la cultura cinematográfica en la ciudad, ahora nadie arriesga el pellejo por el cine. Se intentan acabar con las salas de cine del Centro Colombo Americano y con la única revista especializada en cine que tiene ahora el país, dos plataformas que ayudó a construir el crítico LAA.

Y es aquí donde estriba la importancia de nuestro personaje. En la actualidad resulta imperante demostrar el interés en el que recabó una persona, los logros y cambios que obtuvo como forma de no olvidar lo difícil que es hacer un proyecto como el que montó LAA y que ahora, en el olvido, se intenta destruir. Legitimando tales logros llegaremos a generar alguna conciencia en la preservación histórica y generar voluntades a favor de una cultura cinematográfica en al ciudad.

La función de un crítico de cine, parte de una honestidad y seriedad con su trabajo. El director de la Cinemateca Distrital de Bogotá, Efraín Bahamón, es uno de los que defiende su función: “Sobre el oficio de la crítica cinematográfica recae un alto volumen de responsabilidad social en la configuración del debate cultural. Lejos de promover el consumo de productos insulsos, de prestarse para el juego comercial, o como alfil de la industria del entretenimiento, el crítico de cine debe ante todo ser un constructor de puentes, una prolongación del hilo de Ariadna, una luz intrépida y transparente que le permita a un público lector y consumidor de imágenes reconocer a tiempo el artificio o el engaño para no perderse en el oscuro laberinto en el que a diario se le quiere hacer caer”[1]

Expuesta la importancia de un crítico de cine podemos reencontrar en el pensamiento de LAA estas mismas caracterizaciones a las que alude Bahamón: “El crítico es un espectador profesional, alguien que ve cine más tiempo que los demás, pero en el fondo es un espectador. Su labor es, en mi opinión, poner a disposición de la gente que va a cine informaciones y referencias que le ayuden a formar su propio juicio, incluso contra el crítico mismo. Eso es lo que he buscado realizar”[2].


[1] Bahamón, Efraín. “Editorial”. En Cuadernos de cine colombiano. #6. Año 2006
[2] Luis Alberto Álvarez, Tributo a su legado. Centro Colombo Americano y Universidad de Antioquia, 2008.

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