Día Sin Carro: Un esfuerzo por el medio ambiente
Como una actividad asociada a la celebración del Día de la Tierra, el pasado miércoles 22 de abril Medellín vivió el Día Sin Carro. Los habitantes de la ciudad dejaron en casa los vehículos particulares y optaron por el servicio público, la caminata y la bicicleta como alternativas de transporte.
Entre las seis de la mañana y las siete de la noche, las calles de la ciudad se vieron invadidas por taxis y buses, que aceleraron el ritmo de sus frecuencias para responder a la demanda de transporte que hubo en la ciudad.La decisión del Concejo de Medellín de aprobar el Día Sin Carro generó polémica entre la ciudadanía, especialmente entre los gremios de comerciantes, distribuidores de combustibles y entre quienes trabajan en sus vehículos particulares, que manifestaron inconformidad por la reducción en los ingresos de la actividad que los ocupa.
Las autoridades de tránsito sancionaron a 716 conductores que no acataron la medida, hecho que la Secretaría de Transportes y Tránsito concibió como un logro debido a que por las vías de la ciudad diariamente circulan cerca de 460.000 vehículos particulares.
Por su parte, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y la Secretaria del Medio Ambiente reportaron notables disminuciones en partículas contaminantes del aire en sectores como el centro y El Poblado. Las autoridades ambientales informaron que en el centro de Medellín el material particulado menor de 2.5 micras (PM 2.5) -que es uno de los mayores contaminantes del aire y causante de enfermedades bronco respiratorias- en la tarde presentó una disminución del 58.9% respecto a otros días, mientas que en El Poblado la reducción fue de un 64%. El Día Social y Ambiental sin Carro, fue una jornada creada por el Concejo de Medellín, que al concluir la jornada celebró la participación de la ciudadanía y anunció que para el próximo año se buscará que otros municipios del Área Metropolitana se vinculen a la jornada del Día Sin Carro.
LO BUENO
- El importante aporte a la reducción de los índices de contaminación, especialmente del aire y el ruido, presente todos los días en la ciudad.
- La oportunidad que tuvieron los conductores de taxi y de bus para mejorar sus ingresos.
- Aprendimos que la dependencia al vehículo particular es mala y que existen alternativas para la movilidad.
LO MALO
- La confusión que hubo sobre si era obligatorio o voluntario el respeto a la medida. La Alcaldía primero anunció la imposición de una multa por quince salarios mínimos diarios legales, es decir, 248 mil 450 pesos, y la inmovilización del automotor. Más tarde cambió de opinión y anunció que la medida iba a ser pedagógica.
- La cantidad de taxis provenientes de los municipios vecinos que invadieron la ciudad para aprovechar el día y “hacer carreras”, aunque en la ciudad sólo están autorizados para operar los taxis matriculados en Medellín.
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